Conociendo el lado más improvisado de... Sam Gutiérrez

¿Cuándo comenzaste, dónde y por qué?

Comencé en el 2001.

En el Teatre Llantiol, por una serie de casualidades. Los fines de semana trabajaba de camarera falsa para despedidas de soltera y uno de mis compañeros, una noche al acabar de trabajar, me sugirió ir a tomar algo y me dijo que iba a formar una compañía de improvisación y que había pensado en mí como parte del elenco.

En ese entonces no tenía ni idea de que era eso del teatro de improvisación, me pareció una ida de la olla y le dije que me lo pensaría (más pensando en el no que en el sí).

Cinco meses después ya estábamos entrenando el primero, de muchos espectáculos.




¿Qué es lo que sentiste la primera vez que viste impro?

En mi caso, primero la viví en mis propias carnes y más tarde la disfruté desde como público. En aquellos tiempos sólo había habido una compañía en Barcelona, a la que nunca vi, y cuando nosotras empezamos, éramos la única compañía en activo.


También debo decir que cuando estudiaba teatro y tocaba improvisar me entraba verdadero pánico y me hacía pequeñita para no salir a escena. ¿Quién me iba a decir que años más tarde sería una de mis pasiones?


Sam Gutiérrez iimprovisando desde el personaje de una niña de papá
Sam Gutiérrez iimprovisando desde el personaje de una niña de papá


¿Cuáles son tus referentes?

Por supuesto cada una de mis compañeras de Improbarcelona, con las que sigo aprendiendo cada día.

Hay muy buenas improvisadoras tanto en el territorio nacional como en el Internacional, pero recuerdo quedarme realmente impactada por el trabajo de Pilar Villanueva, una improvisadora mexicana que trabaja con una gran sensibilidad y verdad. Verla jugar es un auténtico y emocionante placer.


¿Momento mítico que hayas vivido en escena?

Hay muchísimos, pero recuerdo mucho una función donde vinieron a vernos un grupo de personas autistas, nosotras no lo sabíamos con lo que interactuábamos con el público como siempre, pedimos una sugerencia a un chico del público que naturalmente contestó. Al acabar la función una de las trabajadoras sociales, se acercó a la compañía muy emocionada y nos dijo que el chico a quien le habíamos preguntado, nunca se comunicaba con nadie y que conseguimos que por un momento

pudiera conectar con lo que estaba sucediendo. Fue un momento muy inspirador, como artista sientes que tu trabajo es mucho más que hacer reír, que puedes emocionar y conectar con el público.



Sam improvisando en, con y por Impro Barcelona
Sam improvisando en, con y por Impro Barcelona


¿Momento preferido en clase?

Cuando los alumnos se sorprenden a si mismos, cuando se emocionan y emocionan, cuando son conscientes de sus logros y cuando te enteras que su día de la semana favorito es el día que tienen clase de improvisación.


¿Qué odias/qué amas de la impro?

Odiar, nada. Me puedo "enfadar" con la gente que menosprecia la Improvisación, pero entiendo que es por falta de información y conocimiento.

Amar, todo, jejeje. El vértigo de no saber que va a suceder, el confiar plenamente en la otra persona aunque nunca antes hayas jugado con ella, el construir historias conjuntamente, aceptar retos que nunca antes hubieras imaginado, darme permiso a vivir otras vidas,... En fin, toda su filosofía.


¿Hacia dónde va tu manera de improvisar?

Hace ya un tiempo que está habiendo un cambio a nivel global y la improvisación se dirige hacia el trabajo desde las emociones y las relaciones. Hasta ahora lo más conocido, eran los improjuegos, pero cada vez más se apuesta por espectáculos de Formato Largo y personalmente y en este momento de mi vida, me parecen mucho más interesantes, son menos estereotipados y te permiten desarrollar más

las historias y sus relaciones.

¿Tienes algún sueño por cumplir en el escenario?

Me encantaría crear una obra teatral de una hora, totalmente improvisada.

Donde poder conocer y profundizar en los personajes, que puedan tener una evolución y por supuesto que el público salga diferente a como ha entrado. Esta es la verdadera razón del Arte, ponernos un espejo delante para reflejarnos y reflexionar. Para transformArte.



Sam Gutierrez y Alejandra Jiménez
Sam Gutierrez y Alejandra Jiménez


¿Algún momento surrealista que hayas vivido con la improvisación?

Recuerdo una vez que estábamos en el Llantiol, y en uno de los juegos pedíamos maneras de morir y una de las jugadoras, tenía que morir por una cervatana. La improvisación estaba llegando al final y esa jugadora todavía no había muerto, así que nuestro compañero, Víctor Virtuoso, entró en escena arrastrando algo que pesaba mucho, lo levantó y empezó a darle golpes con eso a la jugadora que

debía morir por la cervatana. Nadie entendía nada, ni el público, ni la jugadora que estaba en el suelo pero no sabía si tenía que morir o no, hasta que sentenció la escena diciendo:

- Has muerto como te merecías, con un "cervatillo".

Con lo que toda la sala estalló en carcajadas. Fue un momento memorable.


Define la palabra "estreponcio".

Instrumento que usaban antiguamente los médicos para medir el fémur de los niños y así revisar su crecimiento.

¿Por qué recomendarías hacer impro?

Porque la Improvisación, es una manera de vivir. Te ayuda todos los niveles, a estar en el presente, a adaptarte a las situaciones que la vida te presenta, a ser resolutiva, a ampliar la escucha activa, a empatizar, a tomar las riendas de tu vida, ... y por supuesto, a volver a jugar. Hay mucha gente a la que la improvisación le ha cambiado la vida.

Os recomiendo muy mucho un libro que pone en práctica todas las reglas de la improvisación en el día

a día: "La Sabiduría de la Improvisación" de Patricia Ryan Madson.


¡Larga vida a la Improvisación!

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